Collarín cervical

El collarín cervical, conocido también como cuello ortopédico, es una órtesis que se coloca en el cuello con el objetivo de estabilizar e inmovilizar el segmento vertebral cervical.

Se utiliza para el tratamiento de dolor de cuello como un esguince, artrosis o latigazo cervical.

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Cuándo se utiliza el collarín cervical

Como mencionábamos al principio, el collarín cervical sirve para inmovilizar el segmento vertebral cervical. Su principal uso es cuando una persona sufre un proceso postraumático, como por ejemplo un accidente de tráfico, una lesión haciendo deporte, por una caída o por un latigazo cervical.

También se puede utilizar en el caso de sufrir tortícolis, aunque existe una gran controversia en el uso de estos cuellos ortopédicos, ya que hay partidarios de no utilizarlos a no ser que sea estrictamente necesario.

Un ejemplo sería un accidente o lesión deportiva, en cuyo caso se coloca un collarín cervical por si se diera una fractura vertebral para trasladar al paciente al hospital. Esto impide que realice movimientos bruscos y pueda aumentar la gravedad de la lesión.

Al llegar al hospital se le realiza una radiografía para determinar el estado real en el que se encuentra.

En el siguiente vídeo puedes ver una simulación de cómo se coloca un collarín después de un accidente:

Cuándo no debe utilizarse

Aunque un profesional prescriba el uso de un cuello ortopédico para el dolor cervical, no es recomendable llevarlo puesto largos periodos de tiempo.

El collarín inmoviliza en gran parte la columna cervical, impidiendo que el paciente apenas pueda mover el cuello. Además, el cuello ortopédico también estabiliza la musculatura cervical y descomprime los nervios.

A raíz de esto, si se lleva puesto prolongadamente, puede causar una atrofia muscular, debilitando y disminuyendo así la resistencia del cuello.

Un estudio realizado con 200 pacientes con esguince cervical tuvo como resultado que las personas que utilizaron collarín necesitaron más sesiones de fisioterapia que las personas que no lo llevaron.

Esto no quiere decir que no se debe utilizar nunca, pero no es necesario ponérselo siempre que surja un dolor en las cervicales. Antes se debe consultar siempre con un profesional.

Tipos de collarines cervicales

Existen tres tipos de collarín ortopédico: blando, semirrígido y rígido.

Collarín cervical blando

El cuello ortopédico blando está hecho con gomaespuma o materiales similares. Este tipo de collar sujeta la zona cervical, pero no limita demasiado la movilidad.

Se utiliza normalmente en lesiones de poca gravedad en las que no existe inestabilidad ni se pretende una completa inmovilización. Simplemente proporciona un alivio del dolor y permite reposar a los músculos y articulaciones del cuello.

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Collarín cervical semirrígido

Estos collarines están fabricados con una lámina de goma y otra de polietileno, que proporciona la rigidez que el collarín ortopédico blando no tiene.

La lámina de polietileno consigue inmovilizar mejor el cuello, aunque no consigue una inmovilización tan completa como el siguiente tipo de órtesis.

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Collarín rígido

El collarín cervical rígido es capaz de inmovilizar casi por completo la movilidad de la zona cervical. Tiene un soporte que se adapta a la barbilla del paciente para que pueda apoyarla en él, y en la parte inferior se apoya sobre el esternón.

Están fabricados con materiales como la espuma, polietileno, plástico y barras para otorgar la firmeza necesaria.

Se utilizan cuando existe una lesión grave en la columna cervical, pero también cuando se traslada a un paciente en la ambulancia después de un accidente de tráfico, antes de realizar radiografías para determinar la gravedad de la lesión.

Dentro de los collares cervicales rígidos existen varios tipos. Uno es el collarín Philadelphia que es uno de los más utilizados. Tiene dos apoyos principales y es posible ajustarlo para que se adapte a la zona cervical del paciente. Entre el resto de tipos están el collar cervical Miami o Thomas.

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Colocación de un collarín cervical

Antes de nada, hay que elegir el tamaño de collarín ortopédico adecuado en función de la distancia entre el trapecio y la mandíbula.

Para ponerlo hay que colocar la columna cervical en posición neutra, retirar el pelo, prendas de vestir y joyas que puedan obstaculizar el proceso como cadenas o pendientes. Si es

Se coloca el collarín alrededor del cuello y se utiliza el sistema de cierre, que puede ser con velcro o cualquier otro sistema, para fijarlo.

Es muy importante poner un collarín de un tamaño correcto, ya que si se utiliza uno más pequeño podría oprimir los vasos sanguíneos, y en el caso de que se usara uno más grande no cumpliría su propósito de inmovilizar la columna cervical.

Collarín cervical para dormir

Utilizar un collarín para dormir puede resultar muy incómodo, sobre todo para personas que suelen cambiar varias veces de posición en la cama. Es importante que el cuerpo esté siempre alineado con el cuello, por eso la opción recomendada es dormir boca arriba y moverse lo menos posible.

Pero en el caso de que se duerma de lado, es recomendable colocar una almohada entre las rodillas para mantener la columna alineada con el cuello.

La mejor opción de tipo de cuello ortopédico para dormir es el blando, ya que al no inmovilizar del todo el cuello permite algo de movilidad y adoptar una mejor posición para dormir más cómodamente

Se puede utilizar para reducir los síntomas de los esguinces cervicales o la tortícolis, pero siempre se debe consultar con un profesional antes.

Indicaciones de uso

Como ya hemos comentado, la primera indicación es no utilizar los collarines ortopédicos durante un largo periodo de tiempo. Se recomienda utilizarlos después de un accidente, un latigazo cervical o lesión deportiva, pero siempre es conveniente empezar con el tratamiento fisioterapéutico cuanto antes para impedir que los músculos se debiliten y con ello se retrase la recuperación.

El uso del collarín siempre ha generado controversia entre los especialistas y se han llevado a cabo varios estudios para determinar cuándo es mejor retirarlos, y siempre han tenido una más pronta y mejor recuperación los pacientes a los que se les retiró el collarín antes, o incluso los que no lo llegaron a utilizar.

Todo dependerá de la gravedad de la lesión, pero nunca se debe decidir utilizarlo sin que te vea antes un profesional, ni siquiera un collarín cervical casero.

Antes y durante la colocación hay que prestar especial atención al tamaño del collarín, ya que tanto un tamaño pequeño como un tamaño grande pueden resultar perjudiciales para el paciente. Así mismo, hay que procurar cerrarlo correctamente, ya que si se aprieta en exceso producirá incomodidad y dificultará la respiración del paciente, y si no se aprieta lo suficiente no inmovilizaría correctamente la columna cervical y se podría acabar cayendo.

Precios de los collarines cervicales

El precio de un collarín ortopédico varía en función de su tipo y de la calidad de los materiales con los que está construido.

Los collarines blandos suelen tener un precio menor que parte desde menos de 10 euros y no llega a superar los 30 euros.

En cambio, los semirrígidos y rígidos parten de los 10 euros y pueden alcanzar más de 100 euros o los 300 euros en los utilizados en enduro.

Otros collarines más profesionales tienen un precio superior, pero suelen ser mucho más complejos y especializados.